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Trece años de raíces y frutos

Con un trébol de cuatro hojas por bandera celebra el Jardín Botánico Atlántico de Gijón sus trece años de existencia. Tal parece ahora que el Botánico llevase ahí toda la vida, aunque habría que recordar como el proyecto inicial fue recibido por escepticismo en algunos sectores, como una idea imposible. Sin embargo parecía evidente que, tarde o temprano, llegaría el momento de dar protección y aprovechamiento público a dos monumentos naturales de Gijón/Xixón.

Florencio Valdés.

Por un lado, el Jardín de la Isla creado a partir de 1870 por el industrial gijonés Florencio Valdés y vinculado a una propiedad privada que aún se mantiene en el recinto del Botánico aunque con actividades ajenas a él. La Isla es por sí mismo una joya que permite apreciar elementos básicos en la jardinería de los últimos 200 años. Su restauración se ha visto enriquecida con algunas colecciones de los grupos de plantas ornamentales más representativos. La segunda obra maestra de la Naturaleza que justifica por sí misma la creación del Botánico es la Carbayeda del Tragamón, un bosque de robles con ejemplares de más de 400 años de antigüedad y que ha quedado englobada dentro del Itinerario Atlántico , uno de los cuatro espacios o colecciones vegetales en las que se divide el Jardín Botánico que ofrece un recorrido por los principales paisajes vegetales del Atlántico Norte, una recreación de la vegetación arquetípica de biomas diferentes de la zona europea, en concreto el boreal y el templado.

La variedad, densidad y calidad de los contenidos del Jardín Botánico se completa con dos colecciones más en las que el visitante puede tener un contacto con otras variedades vegetales. Uno es el Entorno Cantábrico, un recorrido botánico y paisajístico por lo que son las especies propias de esta área geográfica. La relación ancestral de las comunidades humanas con su entorno vegetal está también recogida en este espacio del Jardín Botánico en la denominada Quintana de Rionda , la recreación de una casería rural tradicional asturiana, formada por cinco elementos arquitectónicos: la casa, donde habitaba la familia; la cuadra, para los animales; el llagar, para la elaboración de sidra; el molino, para moler el grano y una panera en la que se almacenaban y curaban alimentos. Los edificios de la Quintana de Rionda dan cabida a exposiciones permanentes que explican los contenidos del Jardín antes de comenzar la visita y, además, introducen al visitante en el cuarto espacio temático del Jardín: la Factoría Vegetal, un título que resume muy bien la intención de esta zona, explicar el valor productivo de las plantas en muchos aspectos. Frutas, verduras, infusiones, hierbas aromáticas y curativas, árboles frutales, cereales y tubérculos que han cambiado la vida de la Humanidad.

Las raíces que ha echado el Botánico a lo largo de sus trece años de vida se han ido extendiendo a muchos ámbitos de la sociedad, desde el simple curioso al investigador, pasando por los miles de escolares que cada año lo recorren y se aprovechan de su amplio programa educativo. El “Bosque de los niños”, los talleres “Pasaporte a la Naturaleza” y los diferentes recursos didácticos y expositivos que se ofrecen han abierto a los más jóvenes las puertas de un apasionante mundo que está ahí, a la puerta de sus casas.

Además, el Jardín tiene un perfil investigador de alto nivel que le vincula a los mejores jardines botánicos del mundo a través de intercambio de conocimiento. El banco de germoplasma, el herbario donado por el padre Laínz y el cuidado de las colecciones botánicas vivas o muertas, son algunos de los compromisos del equipo científico que supervisa la vida cotidiana de este inmenso organismo.

Pero el Botánico es mucho más, es inagotable. Acoge conciertos, eventos sociales públicos y privados, organiza cursos, talleres, recorridos y visitas guiadas, además de contar con su propia tienda de plantas y librería. La Asociación de Amigos del Jardín Botánico, creada casi de forma simultánea al propio recinto, es un importante soporte que colabora con sus aportaciones y divulga las actividades del Jardín.

Trece años de raíces y también de frutos abundantes. Que sean muchos más.

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