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8+8 (16) razones para venir a Gijón en 2016 (y 2)

Seguimos hasta 16. Usted puede venir a…

9. A ser “llambión”. Es esta una razón muy de peso para venir a esta ciudad. Primero explicaremos que el “llambión” es palabra asturiana que define al ser “goloso, que gusta de comer golosinas”. Aclarado este asunto, a continuación les invitamos a conocer la iniciativa “Gijón Goloso”, sobrando cualquier otra explicación en la ciudad donde se inventó una delicia confitera llamada “princesita”. Y ¿qué decir de la tarta gijonesa?


10. A pasear. Porque además de por El Muro, la gente de Gijón le puede invitar a usted a dar un garbeo por la zona rural, nuestro paraíso verde de al lado de casa que se ha llenado de caminos bien señalizados para cruzar el concejo como la ardilla Estrabón, aquella que cruzaba Iberia de punta a cabo sin bajarse de los árboles. Además de las rutas, puede usted recuperar la vieja tradición de la fiambrera y la tortilla y hacer un alto en el camino en una de las áreas de descanso públicas o en los muy acogedores y bien provistos merenderos de nuestra zona rural.
11. A tapar la calle. En Gijón somos bastante callejeros. Nos gusta salir a la calle a celebrarlo todo, así que con esa disculpa hemos ido llenando el año de festejos que tienen como escenarios, plazas, avenidas, playas y lo que se tercie. Aquí se bate todos los años el record Guinness de escanciado de sidra, se revientan las calles en el Antroxu /Carnaval, y se ha inventado la mayor semana del mundo, la Semana Grande en la que todo es cantar, bailar, salir y no parar. Y no digamos nada de la semana Negra, de la Feria de Muestras… A tapar la calle.

Cimavilla. Foto: Iván Fernández.

12. A curarse. Porque Gijón ofrece salud. Podemos hablar de la red de sendas y caminos que existen en el concejo y las que se organizan rutas para todos nos niveles de dificultad, tanto a pie como el bicicleta. Y no digamos nada de lo saludable que es caminar a la orilla del mar en cualquier momento del año. Los más valientes se atreven a ir más allá y madrugan cada mañana para bañarse en el Cantábrico, caiga quien caiga. Los mismos fines saludables aunque con menos riesgos consiguen quienes optar por las instalaciones de Talasoponiente, el balneario marino bajo cuyo techo se dan cita las mejores terapias relacionadas con el agua del mar.


13. A reírse. Gijón ofrece sitios, rutas, ideas para pasar el rato, pero lo mejor de esta ciudad sigue siendo su gente. El peculiar humor de los gijoneses y gijonesas, algo irónico y a veces un punto ácido puede ser desconcertar al principio, pero termina por cautivar al forastero que hasta llega a entender porque aquí todo es a lo grande: la Escalerona, La Iglesiona, El Molinón, el Muselón, el Solarón… Una tertulia y una botellas de sidra compartidas es una estupenda terapia con mucha risa de por medio. Está garantizado.

Árbol de la sidra. Foto Iván Fernández

14. A echarnos de menos. Una de las razones para venir a Gijón es, aunque mucha gente no lo sepa, que existe la posibilidad de irse. ¿Y eso qué quiere decir? se preguntará usted. Pues eso, que cuando uno se va siente el placer de echar de menos lo que acaba de dejar y, a la vez, empieza ya a saborear, a planear y a calcular el tiempo que falta para volver a disfrutar de Gijón. Fíjense lo estupenda que es esta ciudad que produce placer a sus visitantes hasta cuando no se está en ella. Y eso tiene mucho mérito.

15. A volver. A Gijón se viene a volver porque es ley de vida. De Gijón se va uno para volver porque el hecho de regresar es otro de los placeres que se consiguen en esta ciudad donde, sea como sea, siempre se dejan amigos, conocidos o saludados, gentes que, en definitiva, le ponen cara y voz a un lugar de vacaciones que siempre será diferente.
16. A todo lo que a usted se lo ocurra y no figure aquí. Siéntase libre y feliz en Gijón. Para eso estamos

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