Blog de Turismo de Gijón » calidad » Gijón, turismo salado

Gijón, turismo salado

No cabe duda de que Gijón es mar.  El paisaje y las tradiciones de Gijón son claro ejemplo de que el agua es parte de nuestra esencia. Aquí se puede disfrutar del agua de diferentes formas: practicando deportes náuticos; admirando la naturaleza y las playas; paseando por el Puerto Deportivo; visitando el Acuario; o, como no, relajándose con talasoterapia. ¡Y es que venir a Gijón también es terapéutico! La talasoterapia es un método terapéutico, natural y respetuoso con el organismo humano, que utiliza el medio marino (agua, arena, algas, lodos…) para relajar cuerpo y mente.

Talasoponiente  es el moderno centro de talasoterapia de Gijón, que ofrece la posibilidad de disfrutar de los tratamientos más avanzados. Vamos, el plan perfecto para disfrutar de Gijón y de su agua.

El agua ha marcado nuestro carácter a o largo de la historia. Los primeros pobladores de Gijón ya eran aficionados a los baños terapeúticos. Las termas romanas de Campo Valdés, del s. I d.c., fueron testigos de esta costumbre, que, además de su labor higiénica, destacaba por su acción beneficiosa ante múltiples afecciones como el reumatismo, la artritis o la obesidad. Hoy día aún se pueden visitar.

Ya en el s. XIX, cuando los baños de mar se pusieron tan de moda, se inauguraron los primeros balnearios de Gijón, a partir de 1874. Gijón y su tradición balnearia se hicieron muy famosos cuando la Reina Isabel II visitó la ciudad para tomar baños de mar en lo que hoy sería la playa de Poniente o de Pando . Más tarde le seguiría Alfonso XII. En 1886, tras los destrozos provocados por un temporal, se construye un nuevo balneario: Las Carolinas. Más tarde, entre 1893 y 1907, se construyeron otros cuatro: Baños de Ola, La Sultana, La Cantábrica y La Favorita.

 

Los balnearios se convirtieron así en lugar de encuentro y disfrute para gijoneses y visitantes. Mientras Las Carolinas reunía a los miembros de la alta sociedad y a los más pudientes, La Cantábrica”, ubicada detrás de la Iglesia de San Pedro, junto al Real Club de Regatas, congregaba a aquellos con menos recursos.
Hoy, esa tradición balnearia se perpetúa en Gijón, una ciudad con diez playas donde poder disfrutar del Mar Cantábrico en su versión más urbana o más natural.

 

1 Comentario

  1. Publicado el 6 abril, 2015 a las 13:51 | Enlace a este comentario

    Impresionante los paisajes que pude contemplar esta semana santa en Asturias, me he venido hacia Ubrique maravillado y queriendo volver para las vacaciones de verano, de verdad que envidia.

    Saludos.

Publicar un comentario


Si te interesan nuestras entradas, no olvides suscribirte a nuestro feed RSS