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Un paseo nocturno por Gijón

¡Me encanta mi ciudad! Sus calles, plazas, edificios, museos… me gusta darme paseos y contemplar los colores, las luces y las formas.

No sé vosotros, pero yo tengo por costumbre cuando voy a un lugar que no había visitado con anterioridad hacerme el tour típico desde por la mañana hasta por la tarde de cascos antiguos, museos y todas esas cosas que solemos ver. La verdad que pocas veces se me ocurre salir a dar un paseo por la noche y ver la otra luz que desprende la ciudad. En otros lugares no, en Gijón lo hago a menudo.

Lo que pretendo con este post es dar un paseo, virtualmente hablando, a la luz de la luna por nuestra ciudad, Gijón. Fijándose es un placer para la vista, admirar lo que a pleno sol podemos ver pero con la calma y tranquilidad de la noche, donde el ruido ambiente es inferior.

Aunque los lugares que os enseño son los típicos de visita obligada, quiero que por favor tengáis en cuenta el ambiente que antes os comenté, noche cerrada, tranquilidad, poco ruido ambiente y una agradable temperatura para pasear.

En muchas partes de este paseo, tenemos que sentir el aire fresco del mar en calma y el sonido de las suaves olas.

¿Me acompañáis?

Empezamos nuestro recorrido por la zona del muelle, concretamente nos colocamos en el espigón donde se encuentra la Dársena Fomentin.

La oscuridad de la noche oculta, aquello que de día nos impide ver con claridad que hay al otro lado, un majestuoso Palacio de Revillagigedo, reflejado en el agua, y desde hace pocos años ese monumento dedicado a la sidra natural.

Avanzamos hasta el final de este pasillo que separa las dársenas, la Antigua Rula nos espera.

Volviendo sobre nuestros pasos y alejándonos de este punto, nos encontramos con un símbolo ya para todo aquel que visita la ciudad, la Escultura de Gijón. Fotografiada tanto de día como de noche, para cartelería publicitaria como para la típica foto entre amigos.

Nos encontramos en los Jardines de la Reina, dispuestos a seguir disfrutando de nuestro paseo nocturno por Gijón.

Si antes veíamos el Palacio de Revillagigedo desde la lejanía, ahora lo queremos apreciar de cerca, sin olvidarnos de otro punto de encuentro y visita obligada, La Estatua de Pelayo.

Estatua Pelayo en Gijón

Estatua Pelayo. Gijón

 

Y así, dejándonos llevar poco a poco por el olor de la sidra, nos adentramos en el casco antiguo. La Plaza Mayor y un elegante Ayuntamiento nos esperan.

foto

Durante el paseo no se me iba la idea de que todo el mundo que nos visitara, debería hacer un recorrido así, nocturno.

Nos “escapamos”, dejando en un lateral este magnífico edificio, para ver otro realmente imponente, la Iglesia de San Pedro.

Iglesia de San Pedro en Gijón

No solo brilla con luz propia, si es que hasta las farolas forman estrellas que lo iluminan.

Volvemos a acercarnos al mar, esta vez por el Muro de San Lorenzo, ese largo paseo tantas veces recorrido, y que como pudimos comprobar de noche también se encuentra concurrido por personas que salen a hacer deporte.

No nos fijamos tanto en la parte de la playa, sino más bien, la primera línea de edificaciones.

La Antigua Pescadería Municipal, donde hoy acoge la sede de relación con el ciudadano para trámites administrativos del Ayuntamiento.

Antigua Pescadería Municipal de Gijón

A continuación, nos encontramos con mi debilidad, no solo por la arquitectura sino por lo que conlleva, mi colegio, Colegio San Lorenzo, donde estudié y crecí, del que guardo un muy buen recuerdo de todos los años que pasé allí y de las personas que me rodearon durante todo ese tiempo. Por supuesto, no podía faltar.

Y después de recordar esos tiempos pasados, seguimos nuestra andadura, cada vez me gusta más lo que veo y vivo en esta ciudad. A medida que voy caminando más nostálgica me pongo, me siento profundamente enamorada de Gijón.

Hago una parada, la Escalerona nos está esperando, ondeando nuestra bandera.

La Escalerona de Gijón

Echamos la vista atrás del recorrido que llevamos hecho, y desde otra perspectiva miramos a la iglesia.

Iglesia de San Pedro. Gijón

El mar se tiñe de colores, un mar en calma que nos acompañó durante todo el paseo, parece que las estrellas siguen allí.

Una recarga de aire puro en los pulmones, nos dirigimos al interior, y ya de retirada.

Antes de continuar nuestro camino por las calles de la ciudad, nos paramos a contemplar la Iglesia de San José.

Iglesia San José. Gijón.

El paseo llega a su fin, aporte de energía y aire puro para acabar el día, la sensación de que habrá que repetir más a menudo. Cada día se puede observar algo diferente y sorprendernos.

Recorremos el Paseo de Begoña rumbo a casa. ¡Hasta mañana!

Paseo de Begoña. Gijón

Agradecer a David Iglesias (@davidigsu) las espectaculares fotografías, y el tiempo tan divertido que hemos pasado haciéndolas. ¡Gracias!

 

 

Pamela López

Gijón

 

 

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