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Gijón, la ciudad de las esculturas

Si visitas Gijón, no te será difícil encontrarte con alguna de las esculturas que habitan en  diferentes puntos de la ciudad llenando de belleza e ideas las diferentes calles y recovecos de Gijón; de diferentes formas y materias,  fechas de creación y estilos,para poder hacer tu propia ruta por La Ciudad de las Esculturas.

Estas obras escultóricas salpican  de arte toda la ciudad; tenemos obras  de los años 90 como El andarín de Miquel Navarro en la Playa del Arbeyal,  el Nordeste de Joaquín Rubio Camín, subiendo el Cerro de Santa Catalina y Sombras de Luz de Fernado Alba en la Playa Mayan. Éstas son obras de gran magnitud, nacidas de  la manipulación de los metales, hierro, aluminio y acero para hacer de una ciudad de industrial como era Gijón,  una ciudad conceptual y se podría decir que con un elemento sugerente común , el color del paso del tiempo. Esas mismas ideas las tenemos con  el Monumento a la República de Zaime Quessada Carlos Max, la Torre de la Memoria en el Parque de Moreda, Escalada frente al Museo del Pueblo de Asturias de Pablo Maojo,…

Pero si de tamaño  hablamos, físico y en fama, se hace necesario nombrar al Elogio del Horizonte, de Eduardo Chillida, que, de manera colosal, se levanta  en el cerro de Santa Catalina entre la urbe y el mar..

Por otra parte,  otras obras escultóricas instaladas son El rey Pelayo en los Jardines de la reina de 1891,  bustos de los pintores Evaristo Valle y Nicanor Piñole de Manuel Álvarez Laviada;  el Monumento a Fleming en 1955, el Monumento a Cesar Augusto y  el Monumento a  José Martí en la Avenida de Juan Carlos I realizada por  Delarra en 1995, entre otros.

La modernización de la ciudad se ha ido gestando al mismo ritmo que su gusto por unas esculturas u otras. El punto de cambio apareció con La madre del emigrante de Ramón  Muriedas en el Rinconín, que se suele considerar como la primera obra escultórica de lenguaje moderno instalada en un espacio público de la ciudad en los años 70.

Además  hay esculturas que no sólo  en materia y forma son sugerentes, sino que hasta con el mismo nombre  marcan un compromiso social en el que se involucra a toda la ciudadanía: Monumento a la Solidaridad en el Rinconín, Monumento de la Paz Mundial, en el parque del Lauderal, por ejemplo.

Serían muchas las que nos faltarían por mencionar pero si decir que, en definitiva, todas estas obras hacen de esta ciudad un paisaje urbano lleno de contrastes y de descubrimiento para quien nos visita. Ven a Gijón, ven a la Ciudad de las Esculturas.

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